lunes, 5 de noviembre de 2018

GUION TEATRAL PARA LA MUESTRA DE DICIEMBRE


Título: “Cuento de Nochebuena”
Autor: Manuel Martínez
4 personajes:
1.        JOSUÉ. -  Tiene muy mal comportamiento, aunque en el fondo es bueno.
2.      MADRE DE JOSUÉ. -  Apenada por el mal comportamiento de su hijo y por tener que cuidar del más pequeño de la casa Pepón.
3.      PEPINA. -  Hermana de Josué.
4.      FANTASMA DE LA ABUELA. -  El fantasma de la abuela de Josué que se le aparece en la noche.
ACTO I
(Personajes que intervienen en este acto Josué, Madre de Josué, su hermano Pepón y 4 compradores del Centro comercial)
Centro comercial decorado con adornos navideños. Josué va de la mano con su madre y su hermana Pepina, todos caminan por el pasillo del centro comercial. Su madre va cargada de bolsas de la compra, cuando Josué se suelta de la mano y se pega a un escaparate de juguetes. La madre fatigada se acerca a Josué.
Josué: Mamá, me tienes que comprar el nuevo patinete.
Madre: Pero si te compramos otro patinete no hace ni dos meses por tu cumpleaños.
Josué: ¿Y?
Madre: Cómo que ¿y?, pues que ya tienes uno.
Josué: Pero no el nuevo, sino me lo compras  se lo pediré a Papa Noel.
Madre: Bueno, pero Papa Noel no siempre puede traer todo lo que le pedimos. Además, tú le habías escrito una carta pidiéndole una consola. No creo que le dé tiempo a cambiar el regalo a Papa Noel. Porque esta misma noche tiene que salir a repartir todos los regalos.
Josué: Me da igual. Papa Noel puede hacer eso seguro. Y si no me lo compras papa o tú mama.
Madre: Pero tu hermanita también tiene que recibir sus regalos Josué, no creo que este año se pueda.
Josué: Cómo que no, lo quiero sí o sí.
Josué empieza a patalear el suelo y a berrear ante las miradas de los demás compradores. La madre avergonzada coge de la mano a Josué.
Madre: Venga Josué, vámonos por favor. Ya en casa hablamos, venga que te preparo unas galletas de las que te gustan.
Josué sigue berreando y pataleando hasta darle una patada a un paquete dentro de una de las bolsas que llevaba la madre.
Madre: ¿Estás contento?, has roto el muñeco que íbamos a regalarle a tu hermanito, ahora ¿qué va a recibir?
Pepón empieza a llorar desconsoladamente, la madre sofocada agarra de la mano a Josué, coge en brazos con dificultad a Pepón y sale del centro comercial a duras penas con Josué berreando y Pepón llorando.
ACTO II
(Personajes que intervienen en este acto Josué, Pepina, fantasma del Abuelo)
Nochebuena. Medianoche en la casa de Josué. Este permanece a oscuras durmiendo en su dormitorio. Cuando una luz ilumina la habitación y aparece el fantasma del abuelo de Josué, este se despierta asustado.
Josué: ¿Mamá?, ¿eres tú?
Fantasma abuela: Tranquilo Josué, no grites, despertarás a todos los demás.
Pepina: ¿Quién eres?
Fantasma abuela: Tú sabes quién soy Josué y Pepina.
Josué: ¿Abuela?, ¿eres tú?
Fantasma abuela: : Sí, mi niño, vengo porque tengo algo muy importante que decirte.
Pepina: Que pasa abuela.
Fantasma abuela:  Josué, no puedes seguir así. Cada vez te portas peor con tu madre y tu hermano. No sabes lo profundamente triste que me pone ver cómo te comportas.
Josué: Pero abuela yo no me porto mal.
Fantasma abuela:  Cómo que no, no me mientas mi niño. He visto como le hablas a tu madre y tú mismo sabes que no actúas bien. Mira en tu interior.
Pepina: Pero abuela, Josué, quiere a mama .
Fantasma abuela: Lo sé, mi niña, lo sé. Pero ellos te necesitan también, no puedes seguir tratándolos así. Porque algún día los necesitarás y ya no estarán aquí para ti.
Josué: (Con la voz entrecortada por las lágrimas) Abuela, lo siento.
Fantasma abuela: No, no tienes que pedirme perdón a mí. Tienes que pedírselo a ellos. Pero sobre todo tienes que tratarlos mucho mejor.
Josué: Lo haré abuela, te prometo que lo haré.
Fantasma abuela:  Así me gusta mi niño. Ahora tengo que irme.
Pepina: No, por favor Abuela, no te vayas. Quédate aquí conmigo.
Fantasma abuelo: No te preocupes Josué, aunque no me veas yo siempre estaré a tu lado. Y también contigo Pepina ,hazle caso a tu hermano y respeta a tu madre.
Josué y Pepina: Te queremos abuela.
Fantasma abuelo: Yo también, mis niños. Haz que me sienta orgullosa.
La luz se apaga y Josué y Pepina se quedan a oscuras.


ACTO III
(Personajes que intervienen en este acto Josué, su Madre y Pepina)
Mañana de navidad, la Madre de Josué está en el salón con Pepina, apenada mira como el niño pequeño juega con el muñeco roto.
Madre: Mi pobre niño, qué más quisiera que haberte podido comprar otra cosa.
Josué entra en la habitación, mira apenado a su Madre y a su hermano. Pronto se lanza a abrazar a su Madre.
Madre: (Sorprendida) Buenos días cariño. ¿Has dormido bien?
Josué: Sí, Mamá. (Con lágrimas en los ojos) Perdona Mamá.
Madre:  Por qué, ¿Qué has hecho?
Josué: Pues trataros tan mal a ti y al pequeño Pepón.
Madre: Bueno no pasa nada. Anda ve y abre alguno de tus regalos.
Josué: No.
Madre: ¿Cómo qué no?, ¿no te gustan?
Josué: Sí, si me gustan mucho, pero no los voy a abrir solo. Pepina me ayudará
Josué se sienta junto a Pepina, coge uno de sus regalos y se lo da para que este lo abra. La Madre de pie los mira sonriente.
Josué: Venga Pepina, ayúdame a abrirlo que es muy grande, a ver que es.
Josué mira sonriente a su hermano Pepina y después a su Madre.
Fin.


lunes, 29 de octubre de 2018

ELENCO: UN ANGEL EN NAVIDAD


Un ángel en Navidad

Descripción: Guión corto navideño. Gerardo no tiene dinero para comprar los regalos de sus hijos, pero una inesperada ayuda salvará la Navidad de su familia.

Personajes: Gerardo, Carmen, Luisito, Ángela, Don Evaristo, hombre vestido de Santa
                                               
                                                               PRIMER ACTO

Gerardo se encuentra en la oficina, a punto de marcharse. Tímidamente se acerca al escritorio de don Evaristo, su jefe, quien está haciendo unas cuentas y refunfuñando.
Don Evaristo: ¿Se le ofrece algo, Gerardo?
Gerardo: Me da mucha pena con usted, don Evaristo. Pero tengo que pedirle un adelanto.
Don Evaristo: ¿Qué pasó con el adelanto que le di el mes pasado?
Gerardo: Lo usé para pagar el tratamiento de mi mujer, usted sabe que está muy enferma. Mañana es Nochebuena y luego Navidad, y necesito comprar regalos para mis hijos.
Don Evaristo: Pero usted también sabe que el dinero no crece el los árboles, ¿no? ¡No puedo estar resolviéndole la vida a cada minuto!
Gerardo: Ya lo sé y por eso le prometo trabajar horas extras, incluso en Año Nuevo si quiere.
Don Evaristo: No tengo tiempo para esto, Gerardo. Retírese de una buena vez y déjeme tranquilo.
Gerardo se marcha de escena, muy abatido.
                                                   



                                                  SEGUNDO ACTO

En la calle, Gerardo le echa un vistazo a su billetera y solo encuentra un par de monedas.

Gerardo: ¿Y ahora qué voy a hacer? Sin ese dinero, no podré darle a mi familia la Navidad que se merece. No podría soportarlo.

Suspira y se guarda la cartera.

Gerardo: Que duro es don Evaristo, pero supongo que tiene razón, nadie puede resolverme la vida.

Pasa al lado de un hombre vestido de Santa con una campana, que está recolectando dinero para los niños pobres y pone una moneda en su taza.

Hombre: Muchas gracias, señor. Que Dios se lo pague.

Gerardo: Que al menos esos niños tengan una mejor Navidad que yo.

Hombre: ¿Por qué esa cara larga, amigo? No sé que problemas tenga, pero le aseguro que los malos tiempos no duran para siempre. Vaya a casa y dele un beso a su familia, ¡hoy Dios nos bendice a todos!



                                                       TERCER ACTO

Gerardo entra en su casa desanimado y enseguida es recibido por Carmen, su esposa.

Carmen: ¿Dónde te habías metido? Estábamos preocupados por ti.

Gerardo: Carmen, lo siento… hay algo que tengo que decirte…

Carmen: Tu jefe vino esta tarde a dejarte tu aguinaldo. Dijo que se te había olvidado al salir de la oficina.

Gerardo: ¿Cómo dices?

Carmen: También trajo unos regalos para los niños y una cena deliciosa que prepararon en un restaurante. Dijo que no iba a poder disfrutar de ella en su casa, porque tenía que salir de viaje urgentemente. Lo invité a quedarse, pero no podía.

Gerardo: Imposible.

Carmen: Además, también me dejó algunas medicinas. Me siento mucho mejor, ¿sabes?

Salen Luisito y Ángela, los niños de Gerardo, con juguetes en las manos.

Luisito: ¡Papá, mira el camión que me regaló don Evaristo!

Ángela: A mí me trajo esta muñeca.

Gerardo: Dios mío y yo que siempre que pensé que ese hombre tenía el corazón se piedra.

La familia se sienta en el sofá.

Gerardo: Creo que fuimos afortunados de tener a un ángel silencioso. Dios bendiga a don Evaristo y a todos.
FIN


GUION TEATRAL PARA TEATRO Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD-NOV 2018


LOS TRES HIJOS DEL REY
Personajes:
Rey Moro
Jamet, hijo mayor
Omar, segundo hijo
Asad, hijo menor
Consejero
Ayuda de cámara
Sirviente uno
Sirviente dos y más, si se quiere
Tomado del Libro de los Ejemplos del Infante Don Juan Manuel
Escenografía
Acto 1, 2 y 3:
Recámara del rey. Al fondo, una o dos ventanas en el estilo de la arquitectura árabe. Varios cojines en el suelo. Un banco cubierto por una tela y un taburete.
Ideas para la representación
Será más sencillo y divertido que ustedes mismos sean los actores y puedan así hacer todos los gestos y ademanes que están indicados en las acotaciones, o sea, usar mucha mímica.
El vestuario se puede hacer más o menos como se ve en esta imagen, con papel crepé o con telas corrientes, o si no, bastarán turbantes en la cabeza y toallas en los hombros para dar la idea de un cuento árabe. El turbante es una tira larga enrollada en la cabeza como más les guste.
La escenografía debe dar la idea de que se trata de un rey moro. Basta colocar al fondo una o dos ventanas recortadas en papel, con la forma lobulada que los árabes usaron en sus alcázares o palacios.
La utilería será un sol y una luna recortados y pintados en cartón, con un palo que sirva para sostenerlos. Conseguirán unos cojines y dos banquitos tapados con una tela.
Si en la escena no hay telón, un niño puede decir ante el público: "¡Que se levante el telón!" y todos lo imaginarán.
Primer Acto
(Al abrirse el telón aparece el rey moro en camisón. Está recostado entre cojines. Se sienta y se despereza con mucho trabajo. Está viejo y achacoso. Tose varias veces. Tocan a la puerta.)
Rey
Adelante... adelante.
Consejero
entra
¿Cómo ha pasado la noche Su Majestad?
Rey
Mal... mal... mi buen consejero. Te iba a llamar. Me alegro de verte. La tos no me dejó dormir. Tampoco esta preocupación que tengo.
Consejero
¿Cuál es, Majestad?
Rey
Amanezco cada día más viejo y achacoso... y muy cansado. Es hora de que uno de mis hijos gobierne el reino en mi lugar.
Consejero
pensativo
Cualquiera de los tres sería un buen rey. Los tres son buenos, inteligentes, sanos y valientes.
Rey
Ese es el problema: ¿Cómo saber cuál de los tres gobernará mejor?
Los dos se quedan pensativos un rato, sin hablar. Se rascan la cabeza, caminan de un lado para otro como leones enjaulados.
Consejero
feliz
¡Tengo una idea! ¡Una buena idea, Majestad!
Los dos se secretean. Con sus gestos y ademanes el rey muestra que aprueba y que está satisfecho. Sale el consejero. El rey toca una campanita. Aparece el sirviente número uno y hace una gran reverencia juntando las palmas de las manos cerca de su cara, al estilo oriental.
Rey
Hazme el favor de decirle al príncipe Jamet, el mayor de mis hijos, que venga enseguida a ayudarme a vestir.
El sirviente sale de escena después de hacer una reverencia. El rey espera. Se sienta, se levanta, mira hacia la puerta, se pasea de un lado a otro cada vez mas impaciente. Al cabo de un rato Jamet aparece corriendo.
Jamet
¡Discúlpame, padre mío, se me hizo tarde porque...
El Rey
interrumpe
Bueno, bueno, basta de disculpas y ayúdame a vestir.
Jamet
Sí, sí, enseguida... (Grita) ¡Ayuda de cámara!
Aparece en escena el ayuda de cámara. Hace una gran reverencia
¡Anda, trae pronto el traje del rey mi padre!
Ayuda de cámara
Pero... ¿cuál de todos?
Jamet
dudoso
Pues... pues... déjame preguntar. (Va hacia el rey.) ¿Qué traje quieres ponerte hoy?
Rey
El traje de brocado azul con adornos amarillos.
Jamet
(Corriendo hacia el ayuda de cámara.) ¡Que traigan el traje azul de brocado con adornos amarillos para el rey!
Ayuda de cámara
Está bien, príncipe Jamet. (Hace bocina con las manos y grita.) ¡Sirviente número uno!
Aparece el sirviente número uno y hace una gran reverencia
Ordena que traigan los adornos amarillos para el traje de brocado azul del rey.
El sirviente número uno hace una reverencia. Forma bocina con las manos y grita
Sirviente 1
¡Sirviente número dos!
Sirviente número dos aparece. Hace una reverencia
¡Ordena que traigan el traje para el rey azul de brocado con amarillos adornos!
Aquí se puede seguir haciendo el juego con todos los niños que quieran participar, dando la orden cada vez más alrevesada. Esto se puede hacer con voces desde adentro. El juego puede seguirse con los zapatos, el turbante, el manto. Mientras, el rey bosteza, muestra impaciencia y aburrimiento. El ayuda de cámara lo va vistiendo a medida que recibe las prendas de vestir, completamente diferentes a las que pidió.
Rey
(Muy impaciente) ¡Se ha hecho tardísimo, hijo mío! Tendrás que recorrer tú solo la ciudad. Cuando regreses, me contarás lo que viste.
Jamet
Sí, padre mío, así lo haré.
Rey
Ordena que te den un buen caballo.
Jamet hace una reverencia y sale de escena. Luego sale el rey cabizbajo. Para dar la idea de que ha transcurrido un día, pasa un niño por toda la escena llevando un gran sol en la mano. Camina despacio.
Segundo Acto
Misma escenografía
Al abrirse el telón, está el rey en camisón, sentado entre los cojines. Tocan.
Rey
Adelante.
(Entra Jamet muy cansado y se sienta en el taburete.)
Jamet
Buenas noches, padre mío. ¡Vengo tan cansado!
Rey
Dime: ¿Cómo te fue?, ¿qué viste?, ¿qué oíste?
Jamet
¡Me divertí tanto! A mi paso toda la gente gritaba: "¡Que viva el hijo de nuestro buen rey!" Los músicos tocaron todo el tiempo y los grandes del reino me ofrecieron un banquete.
Rey
Bosteza
Bien, hijo mío, puedes retirarte. Estás cansado de tanta fiesta y yo no me siento bien.
Jamet
Que descanses, querido padre.
(Hace una reverencia y ademán de irse.)
Rey
¡Ah! Pídele a tu hermano Omar que venga mañana temprano para que me ayude a vestir.
Jamet
Sí, padre mío. (Sale de escena.)
El rey se recuesta en los cojines y duerme. Cruza la escena un niño con una luna en la mano. Camina despacio y de puntitas. Apenas desaparece la luna, otro niño asoma el sol en una orilla de la escena. El rey despierta, se sienta, tose, se levanta, ve por la ventana. Ve hacia la puerta. Da vueltas con impaciencia. Omar entra corriendo.
Omar
¡Discúlpame, padre mío, anoche no dormí bien y no pude levantarme!
Rey
No perdamos más tiempo y ayúdame a vestir.
Omar (Grita)
¡Ayuda de cámara, ven pronto! ¡Trae la ropa del rey mi padre!
Ayuda de cámara
Pero ¿qué ropa he de traer?
(Aparece, hace una reverencia)
Omar
¿Qué traje deseas ponerte hoy?
Rey
Me gustaría el traje verde con adornos dorados.
Aquí se hace el mismo juego para todas las prendas: cada quien va cambiando de lugar una o varias palabras en cada una de las órdenes. El ayuda de cámara va vistiendo al rey a medida que van llegando las prendas, completamente distintas a las que pidió.
Rey
¡Ay, hijo mío! Se ha hecho tan tarde que no podré acompañarte. Ve tú solo. A la noche me contarás lo que viste.
Omar
Así lo haré, padre mío. (Hace una reverencia y se va)
El rey sale y atraviesa la escena un niño llevando el sol
Tercer Acto
Al abrirse el telón, está el rey en camisón, recostado en los cojines. Tocan.
Rey
Adelante.
Omar (Entra, saluda al rey, se sienta en el taburete)
Bueno, estoy al fin aquí para contarte lo que vi en la ciudad, capital del reino.
Rey
Te escucho con gusto, hijo mío.
Omar
Los grandes del reino me llevaron a visitar las fortalezas que rodean la ciudad. Después fuimos al muelle, donde de un barco descargaron las más ricas telas que puedas imaginar, y las más bellas joyas traídas de lejanas tierras. Recibí muchos regalos para ti y para mis hermanos.
Rey
(bosteza)
Bien, bien, Omar, me alegro de que estés contento. Ahora ve a descansar y no olvides decirle a tu hermano menor que venga mañana temprano para ayudarme a vestir.
Omar
Está bien, padre mío. Que descanses. (Hace una reverencia y se va.)
El rey se recuesta y ronca. Atraviesa la escena un niño llevando la luna. Otro niño asoma al sol. Entra Asad, el hijo menor del rey, de puntitas. Se sienta junto al rey que, al cabo de un momentito, despierta.
Rey
Veo que madrugaste, mi querido Asad. Me hubieras despertado.
Asad
¿En qué puedo servirte, padre mío?
Rey
Estoy ya tan viejo, que necesito ayuda para vestirme.
Asad
Es un gusto para mí ayudarte. ¿Qué traje quieres ponerte hoy? (Saca un papel y un lápiz para apuntar todas las órdenes.)
Rey
Hoy me gustaría usar el traje rojo con adornos dorados.
Asad
¿Y qué turbante quieres?, ¿qué zapatos?
Rey
Pues el turbante blanco con rayitas azules y las calzas verdes.
Asad
¿Qué caballo escogerás para tu paseo por la ciudad?
Rey
El negro venido de Arabia que me regaló mi hermano.
Asad
(Llama con las palmas de las manos.) ¡Ayuda de cámara! (Entra el ayuda de cámara.) Ten la amabilidad de traer toda la ropa del rey mi padre tal como está apuntado en esta lista (le entrega el papel) y que nadie se equivoque. (Sale el ayuda de cámara y reaparece con la ropa. Se oye un relincho. Asad viste al rey.)
Asad
Yo mismo vestiré a mi padre. (Al ayuda de cámara.) Puedes retirarte. (Acaba de vestir al rey.) Padre mío, estás listo para salir. El caballo espera en el patio. (Relincho.)
Rey
He decidido que visites tú la ciudad en mi lugar, porque yo prefiero pasear un poco por los jardines del alcázar.
Asad
Lo haré con gusto, padre mío.
Hace una reverencia y se va. El rey sale detrás de Asad. Atraviesa la escena el niño que lleva el sol. El rey entra a escena y se sienta en el estrado. Tocan a la puerta.
Rey
Adelante, hijo mío.
Entra Asad muy cansado y se sienta junto al rey en el taburete después de saludarlo. Está vestido como un mendigo.
Rey
Te veo muy cansado y, además, ¿por qué andas vestido de ese modo?
Asad
Estoy cansadísimo de tanto caminar.
Rey
¿Qué? ¿No usaste mi caballo negro?
Asad
No, querido padre, quise ir a pie y vestido como el más humilde de tus criados. Así nadie me reconoció y pude meterme por todas partes. Abrí los ojos y los oídos: hablé con mendigos, artesanos, vendedores y..., estoy muy triste
Rey
Anda cuenta, Asad, sigue contando.
Asad
Estoy triste porque tu reino es menos feliz de lo que parece: el que trabaja más es el que menos tiene. Vi gente sin oficio vagando por las calles.
Rey
Sigue tu relato, Asad.
Asad
Supe que los grandes del reino acumulan en sus graneros el trigo de todo el año, para venderlo más caro en el invierno..., y...
Rey
¡Basta, hijo mío, basta! Ya sabía yo todo eso, pero estoy demasiado viejo y poco puedo hacer. Tú eres joven y sabrás gobernar porque estás dispuesto a servir. Tú serás mi sucesor.
Reinarás desde mañana para que yo pueda morir tranquilo. (Se abrazan.)
Telón