Título de la obra: Noche de navidad
Autora: Janet Mora
3 personajes:
1.
Alejandro
2.
Lucas
3.
Abuela
AMBIENTACIÓN:
Encendido del árbol de navidad en la plaza del pueblo.
INTRODUCCIÓN:
Es la primera noche de navidad. Vemos como todos los niños del pueblo disfrutan
en la plaza jugando y otros comiendo deliciosos dulces navideños.
Alejandro:
¡Al fin ha llegado la navidad! vacaciones, regalos y mucha comida
exquisita es lo que me espera durante todo este mes. Hablando de exquisita
comida… Compraré un postre, ¡no tardo, abuela!
Abuela:
¡Aquí te espero querido!
Al rato vemos regresar a Alejandro con dos postres;
uno para la abuela y otro para él.
Alejandro:
¡Abuela, sin duda alguna los dulces de este pueblo son los mejores del mundo!
¡Antes de irnos compraré otro para comerlo en casa!
Abuela:
Ay mi hijo, ¿no será mucho dulce para ti?
Alejandro:
Estamos en navidad abuela, se vale comer así no tengas hambre.
(se escucha una voz un poco débil por detrás de
abuela)
Lucas: (con
una tristeza evidente) Buenas noches. Disculpen, ¿podrían ayudarme con un poco
de comida? Tengo mucha hambre y no cuento con suficiente dinero para comprarme
algo.
Abuela:
¡Qué barbaridad! ¿Cuántos años tienes mijo? ¿Cómo te llamas? ¡Debes tener la
misma edad de mi nieto!
Lucas:
Mi nombre es Lucas y tengo trece años señora.
Alejandro: (exaltado) Sí, tenemos la misma edad. Dudo mucho que sea
verdad lo que él está diciendo abuela. Vete de aquí muchacho, déjanos comer
tranquilos a mi abuela y a mí.
Lucas:
Discúlpenme. Pero como escuché que irías por otro dulce solo por el placer de
comer, pensé que no sería una molestia para ti ayudarme.
Lucas se aleja. Abuela y Alejandro lo siguen con la
mirada.
Abuela:
Alejandro, ¿no habrás sido muy rudo con él? Es solo un muchacho que no tiene
qué comer.
Alejandro:
Te apuesto que miente para quitarnos dinero abuela. ¡Es muy típico por estas
fechas!
Lucas se acerca al puesto de los postres. A un niño se
le cae un pedazo de dulce al suelo y lo pisa sin querer. Al ver esto, Lucas
aprovecha, lo levanta del suelo y se lo acerca a la boca.
Abuela y Alejandro no pueden creer lo que están
viendo.
Alejandro:
¡Espérame aquí abuela, ya vengo!
Alejandro se acerca a Lucas y le detiene la mano.
Alejandro:
¡No te comas eso muchacho! ¡Podrías enfermarte!
Lucas:
No me importa si enfermo. Tengo demasiada hambre y esto es lo único que puede
suavizarla un poco.
Alejandro:
Discúlpame por no creerte, Lucas. Pensé que mentías para aprovecharte de
nosotros. ¡Ven conmigo!
Alejandro y Lucas llegan al puestecito de postres.
Alejandro:
¡Escoge el que más te guste Lucas!
Lucas: (con
una sonrisa enorme) ¡Wow! ¡Son tantos y se ven tan
provocativos! No sé cuál escoger.
Alejandro: (riendo)¡Sí Lucas! de verdad que todos son muy ricos, pero te
recomiendo mi favorita que es la torta de leche.
Lucas:
¡Pues entonces que sea una de leche!
Lucas empieza a devorar la torta con tanta rapidez, que
en menos de un minuto se la come toda.
Alejandro:
¡Wow!, sí que tenías hambre.
Lucas:
¡No sabes cuánto!
Abuela se acerca hasta Alejandro y Lucas con mucha
emoción.
Abuela:
¡Muchachos! ¡Muchachos! Miren, ya van a encender el árbol.
Toda la gente que está en la plaza detiene lo que está
haciendo para acercarse al árbol y contemplar el encendido. Un pino de tres
metros abarrotado de miles de luces de colores es lo único que ilumina la plaza
y con ella, las caras de felicidad de todos los que se encuentran presentes.
Alejandro mira a Lucas.
Alejandro:
Lucas, ¿quisieras ir a cenar en nochebuena a mi casa, con mi abuela y conmigo?
Lucas:
Sería la mejor nochebuena que jamás he tenido.
Abuela: (sonriendo) Creo que esta navidad me ha traído otro nieto! Y
es que así es esta época. Compartir con nuestro prójimo puede traernos muchas
alegrías inesperadas. Es el mejor mes para dar sin pretender recibir algo a
cambio. Muchas veces, ayudar a quienes tienen menos que tú, da más alegría al
corazón que comprarte cosas materiales.
FIN.