lunes, 21 de diciembre de 2020

ASOCIACION EDUCATIVA ONISS-VERANO 2021-CURSOS VIRTUALES

 ESCUELA DE ARTE Y PEDAGOGIA INTEGRAL-LEY DE PROMOCION DE LA INVERSION EN LA EDUCACION D.L. Nª882 Y D.S. Nª047.97-MINISTERIO DE EDUCACION D.S. Nª135-EF-LEY TECNICO-PROFESIONAL Nª 2608

                 CURSOS-TALLERES VERANO 2021                                        

                             CURSOS TALLERES VIRTUALES

                     TECNICOS-PROFESIONALES

ARTES ESCENICAS

-DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD A TRAVES DEL TEATRO

-ACTUACION TEATRAL

-ORATORIA Y LIDERAZGO

-LOCUCION Y PERSUACION

ARTES NARRATIVOS Y POETICOS

-ESCRITURA CREATIVA: NARRATIVA

-ESCRITURA CREATIVA: POESIA

-ESCRITURA CREATIVA: DRAMATURGIA

ARTES COMUNICACIONALES Y ORGANIZACIONALES

-COACHING Y PNL

-ORGANIZACIÓN Y METODOS DE ESTUDIO

ARTES DE PEDAGOGIA TERAPEUTICA

-TERAPIA TEATRAL Y COACHING PNL

-PEDAGOGIA CON ENFOQUE EN COMPETENCIAS

ARTES DE FORMACION PSICOLOGICAS

-PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA

-ANALISIS TRANSACCIONAL

-PSICOLOGIA POSITIVA

INICIO: ENERO 2021   / DURACION: 03 MESES /COSTO: S/.120.00 MENSUAL.

SE DARA LIBROS, VIDEOS Y SEPARATAS DEL CURSO.

AL FINAL DE CLASE SE OTORGARÁ CERTIFICADO TECNICO-PROFESIONAL POR EXPERIENCIA LABORAL DEL INSTITUTO ONISS

PROFESOR: LUIS TEJADA RIVERA, Experto en e-learning, con estudios en la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ensad). Psicología clínica y de la salud en la universidad Alcides Carrión. Educación Artística en la UMSM, Medicina Complementaria y Tradicional en la UAC y Psicoterapia Cognitivo- Conductual en dicha universidad.

INFORMES: WHATSAPP: 933355882 O CORREO ELECTRONICO: luistejada932@gmail.com

 

lunes, 9 de marzo de 2020

GUION DE TEATRO MES DE MARZO 2020-TEATRO Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD


GUION DE TEATRO: LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ

La camisa del hombre feliz es una adaptación teatral del cuento del mismo título, escrito por León Tolstói. El tema, obvio por su título, es la eterna y humana búsqueda de la felicidad. Y es que, como dice uno de los personajes de la obra, la felicidad aparece donde menos esperamos encontrarla.

Autor: José Luis García
(Las cortinas del teatro están cerradas, quedando oculto el escenario).
(Entran los dos Presentadores, uno es alto y delgado, y el otro bajo y regordete).
PRESENTADOR 1.-
Estamos en los tiempos de Carlota Castaña.
PRESENTADOR 2.-
En el País de los Alcornoques Felices.
P1.-
Donde reina Antipasto I, llamado el Grande.
P2.-
Es el más grande porque es el hombre más gordo del reino.
P1.-
Pero se ha puesto enfermo; malo, malísimo. Y el Consejero ha convocado a los mejores doctores del reino.
P1.-
Nosotros nos vamos, para no molestar a su majestad Antipasto I.
AMBOS.-
-¡El Grande!
(Salen ambos).
(Se abren las cortinas. En una cama, y tumbado en ella, está Antipasto I. Entran dos Doctores y el Consejero).
DOCTOR 1.-
No hay remedio a su mal.
DOCTOR 2.-
No ha servido nada de lo que hemos probado.
D1.-
El Rey se muere.
CONSEJERO.-
-¿Pero qué decís?
D2.-
Que la palma, que la casca; que se va a criar malvas.
REY.-
(Desde su cama, como en un sueño).
Nunca me han gustado las malvas.
D1.-
Nos vamos para no molestar.
D2.-
A su majestad, Antipasto I.
PRESENTADORES.-
(Que asoman por un extremo).
-¡El Grande!
(Salen los Presentadores y los Doctores).
CONSEJERO.-
Esto es un desastre.
(Entran los dos Presentadores).
P1.-
-¿Sabe usted que habla solo?
CONSEJERO.-
Es normal. El rey está peor cada día y ningún doctor haya solución.
P2.-
Anímese, que acaba de llegar un médico chino que todo lo sabe.
(Entra el Médico Chino y se dirige hacia el Consejero).
CHINO.-
(Trae consigo una gran aguja, con la que pincha al Consejero, que grita).
Este hombre está nervioso.
P1.-
(Que señala al Rey).
El enfermo es ese otro.
CHINO.-
Vaya… Pero ese tiene muy mala cara.
(Se acerca hasta la cama).
P2.-
Tengo la sensación de que esto no lo arregla ni el médico chino.
CHINO.-
(Pincha con la aguja en la cabeza del Rey, que no se queja).
Su mal no está en la cabeza. Tiene cabeza de madera.
P1.-
Como Pinocho.
CHINO.-
(Que pincha al Rey a la altura del corazón, y tampoco se queja).
Del corazón no es. Tiene corazón de corcho.
P2.-
Como mi abuelo.
CHINO.-
(Pincha al rey, y el enfermo grita como loco).
Su mal está en el estómago. Mucho ha comido y poco ha trabajado.
CONSEJERO.-
-¿Hay remedio?
CHINO.-
Que lo aten a un arado y que durante tres días tire de él, de sol a sol.
CONSEJERO.-
Eso es imposible. Él es el rey, Antipasto I.
PRESENTADORES.-
(Al mismo tiempo).
-¡El Grande!
CHINO.-
Entonces, debe seguir una dieta estricta, a base de verdura y algas de la China.
CONSEJERO.-
Eso también es imposible. Como rey, siempre debe ser “El Grande”
.
CHINO.-
-¡Uhm!
(Vuelve a pinchar al Rey y su majestad vuelve a gritar).
Grita como cochino.
CONSEJERO.-
Muy limpio no ha sido nunca.
CHINO.-
-¡Uhm! Hay una solución. Debe llevar durante tres días la camisa de un hombre feliz. Sólo así sanará.
P1.-
-¿Un hombre feliz?
CONSEJERO.-
-¿Y dónde encontrarlo?
CHINO.-
-¿No es este el país de los Alcornoques Felices?
CONSEJERO.-
Eso es. Los alcornoques son felices, pero no sus habitantes.
P2.-
Es que el rey se ha comido la riqueza y la felicidad del país.
CHINO.-
No encuentro otra solución.
P1.-
Buscaremos al hombre feliz.
P2.-
Y lo traeremos, aunque no quiera.
(Salen ambos).
CHINO.-
Vaya… Antipasto I el Gordo.
CONSEJERO.-
El Grande, -¡es el Rey!
CHINO.-
Si no aparece esa camisa, lo será por poco tiempo.
P1.-
(Que entra).
Lo hemos encontrado.
CHINO.-
-¿Al hombre feliz?
CONSEJERO.-
-¿Dónde lo habéis encontrado?
(Entran el Presentador 2 y el Hombre Feliz, que viene cubierto con una manta).
FELIZ.-
Vivo en una cueva.
CONSEJERO.-
-¿Cómo puedes ser feliz si vives en una cueva?
FELIZ.-
Porque no deseo otra ni temo perder en la que vivo.
CONSEJERO.-
-¿Pero dónde encuentras tu felicidad?
FELIZ.-
Dentro de mí mismo.
CONSEJERO.-
-¡Venga esa camisa!
P1.-
Hay un ligero problema.
(Quita la manta que cubre al Hombre Feliz y vemos que éste no tiene camisa).
CONSEJERO.-
-¡Válgame el cielo!
(Durante un instante, todos miran al hombre sin camisa).
CHINO.-
Veo una solución…
CONSEJERO.-
-¡Habla!
CHINO.-
El Hombre Feliz puede ser el nuevo rey del País de los Alcornoques Felices. -¿Qué mejor rey que aquel que ha encontrado la felicidad dentro de sí mismo?
CONSEJERO.-
-¿Y Antipasto?
CHINO.-
Dejará de ser rey, y en lugar de grande, será gordo y entonces podrá hacer dieta.
P2.-
Ganamos todos.
FELIZ.-
Pero yo no deseo ser rey.
P1.-
-¿Ni siquiera para hacer feliz a un pueblo infeliz?
FELIZ.-
En tal caso, sí quiero.
CONSEJERO.-
Debo preparar la coronación.
(Sale acompañado del Hombre Feliz).
CHINO.-
Y yo la dieta de Antipasto.
(Sale).
P1.-
Y así acaba este cuento sobre la felicidad.
P2.-
Y es que la felicidad aparece donde menos esperamos encontrarla.
(Salen ambos. Se cierran las cortinas).
FIN


TEATRO Y NEURONAS ESPEJO I


Neuronas espejo, teatro y cine
Neurociencias por EAPT.ONISS

Comparte
El trabajo del actor consiste en interpretar la realidad de un personaje como si fuera propia. Este ejercicio conlleva someter a análisis todos aquellos aspectos propios de las personas en su día a día: la forma de caminar, de sentarse, la manera de desperezarse, etc., además del conflicto que se le presenta
.Para crear todos estos aspectos, el actor se implica no solo en recitar y entender el texto cognitivamente, sino a nivel corporal. Ya que el actor es el maestro de la acción, así como el bailarín lo es del movimiento, para crear dicha acción es necesaria la utilización expresa del cuerpo, una apertura a cambios tanto en la conducta verbal como no verbal.O 
El investigador Gabriele Sofía, de la Università Grenoble Alpes, basado en la teoría especular de Giacomo Rizzolatti (1996), que sugiere la existencia de unas neuronas llamadas especulares o espejo, que se activan en las personas cuando percibe la acción de otro ser humano y comprende su intención, relaciona al intérprete y al espectador de forma que en el primero se activan dichas neuronas cuando reconoce la acción y la intención del actor en escena, de modo que para que ello ocurra, éstas tienen que ser reales (Sofía, 2010).
Con la teoría de las neuronas espejo, se abrieron nuevos horizontes a la explicación del aprendizaje vicario o por imitación y a la empatía emocional. Según esta teoría, en el momento en que reconocemos emociones en otra persona, se activarían las neuronas espejo, debido a que nosotros, por ser de la misma especie, tenemos la posibilidad de experimentarlas, y de algún modo, cuando la observamos, la experimentamos, de forma que entran en juego las emociones sociales y los estados del “como si” del famoso neurólogo Antonio Damasio.
Para llegar a ser acciones reales, de forma que desemboquen emociones reales y el espectador reaccione ante la obra, o en términos neurocientíficos, se activen sus neuronas espejo, el actor investiga con su cuerpo, agudiza la memoria sensorial lo máximo posible, utilizando experiencias pasadas o bien imaginando experiencias análogas a las vividas para ponerlas a favor del personaje, de forma que este pueda reaccionar a determinados olores y sonidos entre otros estímulos de forma orgánica y poco a poco, vaya adquiriendo mayor realidad.
Como dice Sergéi Eisenstein: El movimiento escénico sólo alcanzará su expresividad máxima (capacidad de impresionar) si el
ejecutor, en vez de imitar con precisión el resultado de los procesos motores (de la pierna, de la mueca, del gesto), realiza un trabajo motor que sea orgánicamente correcto, cuyo resultado será, espontáneamente, un diseño expresivo (Eisenstein, 2001).
Concluyendo, el oficio del actor no es otro que el de ampliar un registro psicofísico más allá del propio, para crear una parcela de realidad en la que poder participar desde otro punto de vista, el del personaje. Es el camino para que la historia que sea recibida por el público o, en términos neurocientíficos, para que sus neuronas espejo se activen, ya que el fin último del público es experimentar reacciones cuando asiste a una obra.
Referencias del estudio original:
Sofía, Gabriele. Las culturas teatrales en el cambio de siglo: El encuentro con la neurociencia. Fabrikart nº8, Bilbao, pp 226 – 237.
Bauçà Amengual, María. La acción en el método de las acciones físicas de Constantin Stanislavski desde la perspectiva de las neurociencias. Universidad Internacional de La Rioja. 2015.




ESCUELA DE ACTUACION Y PEDAGOGIA TECNICA ONISS
D.S.125-EF-99-MINISTERIO DE EDUCACION LIMA-PERU-WHATSSAP: 933355882


TEATRO Y NEURONAS ESPEJO II


Por qué los ­actores nos ­hacen ­vibrar
EDITADO POR: EATP-ONISS
Cuando vemos un espectáculo, nuestro cerebro y cuerpo reaccionan de una manera particular. Incluso simulamos los movimientos que vemos en escena.

Los científicos investigan mediante mediciones ­fisiológicas y técnicas de neuroimagen qué sucede en nuestro cerebro cuando vemos teatro o cine.
Según se ha hallado, se activan áreas cerebrales relacionadas con la empatía y la comprensión de las metáforas. Las neuronas espejo desempeñan un papel primordial en este proceso.
La «resonancia fisiológica» que surge en el espectador en consonancia con las intenciones del personaje que interpreta el actor resulta más intensa si asiste a un espectáculo en directo que si ve una escenificación filmada.
«¡Con el descubrimiento de las neuronas espejo, los neurocientíficos empiezan a comprender lo que el teatro sabe desde siempre!» Esta cita del director Peter Brook inicia el libro Las neuronas espejo: Los mecanismos de la empatía emocional, publicado en 2006. Sus autores, el filósofo Corrado Sinigaglia, de la Universidad de Milán, y el neurocientífico Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma, describían estas asombrosas neuronas que se activan cuando efectuamos una acción, pero también cuando vemos a alguien llevarla a cabo.



El descubrimiento de las neuronas especulares, hace algo más de 20 años, tuvo una repercusión considerable entre los científicos, puesto que abría múltiples interrogantes. También inspiró numerosas investigaciones: ¿han contribuido estas células cerebrales a la aparición del lenguaje? ¿Se hallan implicadas en enfermedades como la esquizofrenia y el autismo? ¿Pueden ayudar a restaurar funciones motrices en las personas con neuropatía? Y un largo etcétera.
Estas neuronas también han suscitado interés en el mundo del espectáculo; y no por casualidad. «Lo que el teatro sabe desde siempre», según Brook, es que cada acción que se desarrolla en la escena desencadena una resonancia física en el espectador. A partir del estudio del cerebro y del cuerpo de personas que presencian una representación teatral o de danza, los neurocientíficos han descubierto que esta resonancia se origina en las neuronas espejo, aunque también en otros mecanismos cerebrales. Se comienza a comprender por qué nos conmueven estos espectáculos.
Cuando la escena hipnotiza
En 2010, Marie-Noëlle Metz-Lutz, del Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia, y otros científicos llevaron a cabo un estudio pionero en el que también colaboró el Teatro Nacional de Estrasburgo. Los participantes, provistos de unas gafas especiales, visionaban la filmación de una obra de teatro mientras yacían en un escáner de resonancia magnética funcional (RMf). Hallaron que se activaban ciertas áreas cerebrales, en particular las asociadas a la empatía y a la teoría de la mente (capacidad de ponerse en el lugar del otro), así como regiones relacionadas con la comprensión de metáforas. Estos resultados revelaban que los espectadores se imaginan en el lugar de los personajes, de forma que comparten sus emociones y pensamientos.
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TEATRO Y NEURONAS ESPEJO III


TEATRO: NEURONAS ESPEJO
EDITADO POR: EAPT-ONISS
“Hay un arte fabuloso relacionado con el teatro: a los seres humanos se les da muy bien. ¡A los monos no! Esto nos dice que nuestras neuronas espejo reflejan lo que podemos hacer, ¡no lo que no podemos hacer! Creo que si pudiéramos enseñarles a los monos a hacer teatro, con el tiempo llegarían a tener una respuesta especular ante un ser humano representando algo”, Marco Iacoboni neurocientífico.
Leamos estás dos frases en mención a las neuronas espejo: “el cerebro que actúa es un cerebro que comprende”, Giacomo  Rizzolatti neurobiólogo. “Con las neuronas espejo podemos entender a los demás y nos vinculan desde el punto de vista mental y emocional”, Marco Iacoboni.  Y ahora cambiemos las palabras neuronas espejo por teatro ¿el significado no cambiaría verdad? Además, las neuronas espejos  son fundamentales en la evolución del lenguaje, dado que permiten imitar las vocalizaciones de los demás e interpretar sus intenciones.
 Las neuronas espejo son un grupo de células que parecen estar relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e imitativos. Su misión es reflejar la actividad que estamos observando. Las neuronas espejo claves en la civilización del hombre, en palabras del neurocientífico Vilayanur Ramachandran, son unas neuronas motoras que se activan no solo cuando realizamos una acción, sino al ver a otro hacerlas.
Una neurona espejo es una célula nerviosa que se activa en dos situaciones:
1.     Al ejecutar una acción.
2.     Al observar ejecutar una acción.
Lo que nos permite estar conectados con otros, deducir lo que los demás piensan, sienten o incluso hacen. Cuando sientes, escuchas o ves algo, hay un tipo de neurona llamada neurona espejo que se activa. Por lo tanto, el hacer y ver hacer teatro, personas frente a frente (sintiendo, escuchando y viendo) en prácticas dramáticas, repercutirá a ambos lados del espejo. Dicho aprendizaje facilita la alfabetización cognitiva-emocional, muy importante para encarar desafíos en el futuro. Estas neuronas empáticas, imitan y se contagian del punto de vista del otro, lo que aignifica que podemos usar el teatro para la formación en valores (actuación moral, generosidad, empatía, resolución de conflictos, habilidades sociales, competencias, etc.).
Como dice Marco Iacoboni, las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano realmente se comunican con los centros cerebrales de las emociones, así que conectan con el sistema límbico, la actividad en este sistema está correlacionada con la cantidad de empatía. Hay estudios que demuestran que los niños que imitan u observan las expresiones faciales presentan actividad en estas áreas, y cuanto más activas son dichas regiones, más empatía tienen los niños. Por tanto, existe un vínculo muy estrecho entre la actividad en estas regiones cerebrales y la tendencia a tener empatía… Básicamente, funciona del siguiente modo: yo te veo sonreír y mis neuronas espejo lo simulan, crean una especie de imitación interna en mi cerebro de la sonrisa en tu rostro, y luego envían estas señales al sistema límbico y siento lo que tú sientes. En palabras de un poeta sonaría así: “El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país, es una escuela de sentimientos” (Federico García Lorca).
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INFORMAR DE ESTE ANUNCIO


VIDEO: TEATRO Y NEURONAS ESPEJO

https://www.youtube.com/watch?v=Ki8XsM00DGA

jueves, 30 de enero de 2020

GUION TEATRO 03


Psiquiatra de por vida
17 Minutos de Lectura

Personajes: 
·         Psiquiatra. Profesional, de unos 55/60 años, reconocido a nivel nacional. Casado. Dos hijos. Serio. Solemne. A pesar de su seriedad, usa barba postiza. Le gusta presumir.
·         Paciente 1. Psicótico. No sabe su nombre, el psiquiatra lo apoda Fernandez. Es separado, de unos 45 años. Masca chicle. Cada tanto hace un globo, para asombro del facultativo, que lo mira por encima de sus lentes.
·         Paciente 2. Sra. Alina Fernandez. Casada, de aproximadamente 45 años, sin hijos y con serios problemas de sexo en el matrimonio, algo ingenua. Ama de casa.
·         Paciente 3. Srta. Débora Sosa. Soltera, 35 años, atrevida, de dudosa honestidad. Nunca trabajó, pero siempre vivió bien.
La obra transcurre en la sala de espera, a la izquierda y consultorio a la derecha, (del público) separados sutilmente. Con muebles y decoración que sugieren un consultorio de psicoanalista, ejemplo, un cuadro de Freud.
¡Hola! También puedes leer:
·         Trastorno del sueño
·         Medicación
Sugerencia:
Música de sala: https://www.youtube.com/watch?v=R9bJXA7W-M0 primer tema.
Comienza la acción:
El Licenciado Sigmund Gonzalez, se encuentra sentado en su escritorio leyendo un libro, con luz tenue. Golpean la puerta del consultorio. El psiquiatra va en busca del paciente, abre la puerta y lo saluda al llegar.
Fernandez Buenas Tardes, ¿Cómo le va?.
Psiquiatra Como está Ud. (Haciéndole seña que tome asiento en sala de espera). Tome asiento por favor, (busca la ficha) creo que usted, a pesar de haberse atendido un par de veces, no tiene ficha, ¿verdad?.
Fernandez Creo que no doctor, me parece que a su secretaria no le caí bien, no le interesa saber quien soy.
(El paciente se para)
Psiquiatra Perdón, ¿porque se para?
Fernandez Porque me cansé de estar sentado.
Psiquiatra Le voy a llenar yo la ficha de recepción, porque hoy mi secretaria está indispuesta.
Fernandez Por… ¿la regla?
Psiquiatra (Enérgico, poniéndolo en su lugar) No, no, .. por favor, está engripada ¡
Fernandez La regla…mentación la ampara.
Psiquiatra Ah, ….claro, claro. ¡Nombre por favor!.
Fernandez (Algo preocupado) No se quien soy doctor.
Psiquiatra No se haga problema, es una patología común en esta actividad.
Fernandez (Asustado) ¿ Que, usted tampoco sabe quien es ?
Psiquiatra Por favor, yo soy el psiquiatra, como no voy a saber quien soy.
Fernandez No estaría mal. No hay nada mejor que no saber quien es, para encontrarle la solución a alguien que no sabe quien es, (moviendo dedo índice) no hay nada mejor que ponerse en el lugar del otro, para saber lo que le pasa. (Con énfasis) le dicen empatía … ¡vio, doctor !
Psiquiatra Siempre me pongo en el lugar del otro, quédese tranquilo.
Fernandez (Se levanta y hace señas hacia su propio asiento)
Psiquiatra ¡No entiendo !
Fernandez Usted dijo que siempre se ponía en el lugar del otro.
Psiquiatra (Enérgico) ¡ Es una forma de decir !
Fernandez ¿Quiere decir que no se va a poner en mi lugar?
Psiquiatra Siii, me voy a poner en su lugar, perooo, a ver como le puedo explicar !……. haciéndome cargo de sus problemas.
Fernandez No, no lo haga doctor, yo se lo que le digo, usted va a tener un mal final, terminará yendo al psiquiatra.
Psiquiatra (Tranquilizándolo) Quédese tranquilo, yo, a esto lo se manejar.
Fernandez Si, lo mismo pensé yo cuando tenía 16 años, y le robé el auto a mi viejo.
Psiquiatra (Observa) Discúlpeme, ¿ yo veo mal, o Ud, se vino con un zapato negro y otro marrón?
Fernandez ¡Siii ! ¡ y en casa tengo otro par igual !.
(Fernandez se sienta)
Psiquiatra ¿Perdón, y ahora, porque se sienta ?
Fernandez (Le explica calmo) Si antes me paré porque estaba cansado de estar sentado, porque le parece que me pude haber sentado ahora? A ver Dr., no hay que ser muy inteligente para darse cuenta.
Psiquiatra (Tose, disimula) Bueno, bueno, sigamos con lo nuestro. Ya que no sabe quien es, y como algún nombre hay que hacer figurar en la ficha de apertura, lo voy a llamar Fernández.
Fernandez ¡Pero yo no me llamo Fernández !.
Psiquiatra Pero señor, a ver si me entiende, es figurativo, de alguna manera lo tengo que llamar.
Fernandez Pero eso es muy serio doctor.
Psiquiatra ¿Por qué muy serio?
Fernandez Si usted me pone Fernandez y yo no me llamo Fernandez, eso es cambio de identidad.
Psiquiatra Bueno, esta bien, elija ¿usted como quiere que lo llame?.
Fernandez (Piensa) ¡Fernandez!
Psiquiatra Pero Ud. me va a volver loco, no me dijo recién que no quería que lo llamara Fernandez?
Fernandez Sí… pero ahora me resulta simpático el apellido. (Se para, se golpea el pecho, y abre los brazos, afirmando y exclamando orgulloso) ¡Yo me llamo Fernandez!
Psiquiatra (Le explica) Tranquilo, usted no se llama Fernandez.
Fernandez ¡Cada vez lo entiendo menos, Doctor!.
Psiquiatra Es solamente identificatorio, (escribe y deletrea) Fer-nán-dez.
Psiquiatra Le voy a pedir si Ud. me refresca la memoria, porque en realidad no hay ficha suya abierta, y recuerdo que antes venía regularmente, pero ahora no se cuanto hace que no lo veo.
Fernandez Sí, lo que pasa es que mi vecina me dijo que yo ya estaba bien.
Psiquiatra ¿Su vecina es psiquiatra o psicóloga?
Fernandez ¡No!, es veterinaria.
Psiquiatra (Lo mira serio y asiente). A ver si completamos la ficha con algunos antecedentes suyos. Cuénteme algo de su vida.
Fernandez ¡De subida y de bajada!, porque yo tuve una infancia muy difícil Dr.. Yo en cuarto grado, era una especie de maníaco sexual en potencia. Me quería fifar a todas las pendejas del colegio.
Psiquiatra (Corrigíendolo. Remarcando) Yo en cuarto grado, quería tener relaciones sexuales con todas las chicas del colegio.
Fernandez (Señalándolo. Alegre) ¿ Ud. también doctor?
Psiquiatra Gesto negación con la cabeza) Veo que su cerebro, es el segundo órgano en importancia, que tiene. (Escribe).
Fernandez (Se para y se baja los pantalones)
Psiquiatra ¡Epa, Epa! ¿Qué pasa… que está haciendo?
Fernandez Tengo calor doctor.
Psiquiatra ¡Bueno, si tiene calor sáquese el pullover!
Fernandez (Señalándoselas) Es que yo tengo calor en las piernas.
Psiquiatra Le pido por favor, que sea concreto con sus apreciaciones, se nos está yendo la hora y hemos avanzado muy poco.
Fernandez Está bien doctor, está bien. Le cuento que con mi ex, fuimos felices durante 20 años.
Psiquiatra ¡Ah si!.
Fernandez Sí, después nos conocimos y nos casamos… después,… como a los 2 años, (triste) se fue con mi mejor amigo.
Psiquiatra ¡Epa!… y… ¿hacía mucho que era su mejor amigo?.
Fernandez No, desde que se fue con ella. (Se comienza a reir groseramente, el Dr. lo mira fijo y serio, y el al notarlo, va bajando de a poco el tono).
Psiquiatra (Enérgico) Bueno, bueno, pase al consultorio por favor.
(El Dr. va hacia la puerta del consultorio, y el lo sigue con los pantalones bajos).
Fernandez ¡No! ¡no! ¡al consultorio no!, desde niño que no entro más a ningún consultorio.
Psiquiatra Y… ¿por qué motivo?
Fernandez Porque cuando era chico, me estaba atendiendo el doctor, mi mamá pidió pasar al baño, y cuando pasó, el doctor me dijo que era un reverendo pendejo maleducado, y que no me cagaba a piñas porque estaba mi mamá.
Psiquiatra Y que le hace presumir que le puede pasar lo mismo.
Fernandez ¡Porque hoy tampoco vino mi mamá!
Psiquiatra Pero, si no pasa al consultorio, no lo voy a poder atender!
Fernandez (Rogándole) Sí puede,…aquí, aquí, quiero que me atienda aquí.
Psiquiatra ¡Pero esto es una sala de espera!
Fernandez (Rogándole) No importa, ¡no importa ¡ (le da un beso en la mejilla), por favor ¡atiéndame aquí!
Psiquiatra (Se limpia la mejilla. Con mala cara. Imperativo) Está bien ¡está bien!, ¡ayúdeme a traer el sillón!
El Dr. va hacia la puerta del consultorio, y el lo sigue con los pantalones bajos).
(Entran al consultorio y van saliendo cargando con el sillón).
Fernandez (Se queja, suelta el sillón) Despacito ¡despacito¡ (se toma la cintura) me duele aquí ¡
Psiquiatra ¿Qué le pasó?
Fernandez ¡Me caí de un caballo!
Psiquiatra ¿Haciendo equitación?
Fernandez ¡No, de chiquito, en la calesita!
Psiquiatra (Terminan de acomodar el sillón) Póngase cómodo.
Fernandez ¿Me saco la ropa?
Psiquiatra (Enérgico) ¡No señor, que se recueste!
Fernandez ¿Qué me re-cueste, tan caro me va a cobrar Doctor? (Se recuesta en el sillón).
Psiquiatra (Prepara un block y lapicera). Bueno, vamos a lo nuestro. ¿Cuál es el motivo de su visita?, ¿Que lo trae por acá?
Fernandez El 85, me deja acá en la esquina.
Psiquiatra (Sonriendo falsamente) Que simpático, hábleme de su niñez.
Fernandez Yo… en mi niñez…. era chico.
Psiquiatra Sí, eso es muy normal.
Fernandez Y además vivia en una nube de pedos.
Psiquiatra Era distraído… despistado.
Fernandez No, en casa todos sufrían de gases.
Psiquiatra Ajá, …y usted no logró sacar… provecho de esa situación, ¿ no extrajo nada positivo de eso ?
Fernandez Sí doctor, de vez en cuando para los cumpleaños me inflaban los globos !
Psiquiatra ¡Maravilloso!.
Fernandez Maravilloso hasta cierta hora.
Psiquiatra ¿Cómo hasta cierta hora ?
Fernandez Claro, porque cuando los pibes empezaban a pinchar los globos, se las tomaban todos. (Triste). ¡Duraban muy poco mis cumpleaños Doctor!
(Se peina)
Psiquiatra Escucheme, Fer…
Fernandez (Hace seña con la palma de la mano hacia adelante, casi interrumpiéndolo).
Psiquiatra (Imperativo) Sí, sí…. ya sé que no es Fernandez, ¡pero le voy a decir así! ¿Actualmente está casado?
Fernandez (Con tristeza) No, doctor.
Psiquiatra ¿Y por qué lo dice de esa manera ?
Fernandez Porque por culpa de eso, me enemisté con mi tia Eugenia.
Psiquiatra ¡No entiendo!.
Fernandez Cada casamiento que había en la familia, las tías me decían ¡seguro que el próximo, sos vos! Estaba cansado de escuchar (arremeda) ¡seguro que el próximo sos vos! Siempre lo mismo en cada casamiento que había en la familia.
Psiquiatra ¿Entonces?
Fernandez En el velatorio del abuelo Juan, le dije a la tía Eugenia, ¡seguro que la próxima sos vos! No sé que pasó, pero no la vi más a la tía.
Psiquiatra Bueno, no es para menos. (lo mira fijo) Que otra cosa me puede contar, que le preocupe, …que lo esté perturbando.
Fernandez (Piensa) Los sueños doctor… últimamente tengo un sueño recurrente, y siempre a la mañana, cuando ya me estoy por levantar.
Psiquiatra Cuénteme.
Fernandez Sueño que estoy manejando un colectivo, pero cuando me levanto es como que continúo, y sigo manejando (hace señas de manejar con las manos). Y hasta a veces salgo a la calle y sigo manejando.
Psiquiatra Ajá, ¿y de que trabaja usted?
Fernandez De colectivero… de colectivero ahora, antes me dedicaba a bienes raíces.
Psiquiatra Tenía una inmobiliaria.
Fernandez (Enérgico) No, ¡un vivero! (se peina).
Psiquiatra (Asiente con la cabeza) Cuando le estaba llenando su ficha, Ud. me dijo que no sabía quien era, ¿a qué se debe eso?
Fernandez A que tengo problemas de memoria.
Psiquiatra ¿Hace mucho ?
Fernandez (Poniendo cara extraña) ¿Hace mucho qué?
Psiquiatra (Enérgico) Que tiene problemas de memoria, señor.
Fernandez ¡Ah! (Cortante) No me acuerdo… no me acuerdo si hace mucho.
Psiquiatra Creo, que el no saber quien es, a pesar de tratarse de una patología dificultosa para desenvolverse en la vida, usted tiene un documento de identidad, y bastaría con que me lo muestre, ¡permítamelo!
Fernandez No lo tengo… me lo olvidé. A veces me lo olvido en serio (con pena) y a veces no lo quiero llevar encima.
Psiquiatra ¡No entiendo!
Fernandez Es que cuando fui a sacarlo al registro civil, estaba tan mal de salud, tan demacrado, de tan mal aspecto, que los empleados decidieron en vez de poner la foto, poner un identikit que hicieron entre ellos, entonces ahora cada vez que veo mi documento, a consecuencia que el identikit estuvo bastante mal confeccionado, me digo, ¡ ese no soy yo !, entonces, lo que parecía una solución, terminó agudizando la incertidumbre sobre mi identidad.
Psiquiatra Mire, esta todo muy lindo…
Fernandez (Lo interrumpe) está todo muy lindo para usted, pero el problema lo tengo yo.
Psiquiatra No me refería a su documento, decía que está todo muy lindo, pero esta conversación que estamos manteniendo, está desorganizada, es un caos, ¡es una locura!
Fernandez ¡Qué!, ¿ya tiene el diagnóstico?
Psiquiatra (Con paciencia) Cuando digo locura me refiero a que yo, como profesional… a ver si me entiende… eh… ¡me cuesta arrancar!
Fernandez ¡Seguro que tiene problemas de batería!, yo cuando tenía el Falcon, a la mañana…
Psiquiatra (Lo interrumpe enérgicamente) No exactamente… le confieso que me cuesta mantener un orden necesario para cualquier diagnóstico acertado, ¡usted se me va por las ramas!.
Fernandez Ay Doctor, con lo que me dice me siento Tarzán. (Grito de Tarzán).
Psiquiatra (Casi vencido, se apoya en su frente)
Fernandez Sabe que hay algo de mi personalidad que roza el romanticismo y que Ud. no conoce.
Psiquiatra (Con mala cara). ¡A ver!
Fernandez Sabe, que a la noche, me gusta quedarme escribiendo hasta altas, pero a altas horas, ¡escribo versos, doctor! (pone la mano en su bolsillo y saca una hoja,) justo acá tengo uno, ¿lo quiere leer?
Psiquiatra (Gesto de «si no queda otra») Bueh… (lo toma y lo lee).
Verso: (Música romántica con violín de fondo) (Cuando comienza a leer, el paciente, estira su chicle con la mano, y hace que toca el violín con el peine).
Escribo estos versos tristes, para dejar de comer alpiste.
(Cada línea que lee, el psiquiatra, serio, lo mira por encima de los anteojos).
Mi ropa se desgarra, porque me caí de la parra.
Tus ojos son muy oscuros, por eso me fumo un puro.
Tu pelo es irresistible, lo miro y me vuelvo un tigre.
El psiquiatra dobla en cuatro el papel, y lentamente y con cara seria, se lo devuelve.
Fernandez (Espera) ¿Y doctor, que le pareció?
Psiquiatra ¡Qué debería acostarse más temprano! Además le digo que roza el romanticismo, sí, ¡pero en ningún momento lo toca!
(Pausa, el psiquiatra busca algunos papeles de referencia).
Psiquiatra Bueno, ahora vamos a hacer un ping pong.
Fernandez (Mira alrededor) ¿Y donde tiene la mesa? Igual le digo que soy malísimo para el ping pong, (Triste) porque no jugamos a otra cosa.
Psiquiatra No vamos a jugar a nada Fernandez, es metafórico.
Fernandez ¿Meta qué?
Psiquiatra ¡Metafórico!, yo le tiro una pregunta, y Ud. me devuelve una respuesta.
Fernandez Dr. no le pego a una pelotita y Ud. quiere que le pegue a una respuesta.
Psiquiatra Bueno, intentémoslo….(Piensa) ¡sexo!.
Fernandez (Piensa) ¡Fútbol!
Psiquiatra Pero ¿qué tiene que ver el sexo con el fútbol?.
Fernandez ¿Ah, que tiene que ver?, los sábados a la noche mi señora me decía, (arremeda) ¡si no hay sexo, mañana no hay fútbol!
Psiquiatra Yo lo que estoy notando, es que Ud. tiene mucha facilidad, para evadir respuestas. Me parece que está escondiendo algo.
Fernandez (Levanta las manos, mostrando las palmas, abriendo los brazos) ¡No!, !no!, ¡nada!, ¡nada!.
Pausa breve
Fernandez (Piensa) Sabe que pasa Dr., (preocupado) desde que llegué, Ud. me está matando a preguntas, y yo contesto, contesto, contesto.
Psiquiatra Mire, no es porque yo quiero, todo psicoanálisis tiene una parte de preguntas, y otra en la cual el psicoanalista deja al paciente expresarse libremente.
Fernandez ¿Y cuándo me toca esa parte?.
Psiquiatra Ahora mismo, hábleme de lo que se le ocurra… (advirtiéndole) pero sin filtro.
Fernandez ¿Sin filtro? ¡Ud. se cree que soy una cafetera!.. .(Caprichoso) ¡Igual, ahora no tengo ganas!.
Psiquiatra (Suena el teléfono, el psiquiatra atiende) Ah, sí,… ¿del banco?, (escucha) pero deposité ayer, (escucha) ¿no alcanza a cubrir?, ¿ me van a cerrar la cuenta? (escucha) y ahora no sé, eestoy trabajando…aguárdeme un segundo por favor. (Dirigiéndose a Fernandez) Ud. tendría algún inconveniente en esperarme un ratito, debo hacerme una escapadita urgente, aquí a una cuadra, al banco, a solucionar un inconveniente. Regreso y continuamos, ¿puede ser?.
Fernandez Vaya tranquilo doctor, yo lo espero, mientras tanto voy leyendo algo.
Psiquiatra (Entra a su consultorio, toma unos papeles, se saca el guardapolvos y la barba postiza y los coloca en un perchero, a la vista del paciente y se retira).
Fernandez (Cuando se saca la barba, Fernandez lo señala con el índice sorprendido)
Psiquiatra (Sale apurado) ¡Enseguida vuelvo, eh!
Fernandez ¡Vaya tranquilo Doctor! ¡ traiga facturas!. (Toma una revista, lee. Mira la barba y el guardapolvos insistentemente, se acerca, los toca. Se sienta a leer nuevamente, mientras que de reojo mira los elementos. Se para nuevamente, los toca y al final se los prueba.
Se mira en el espejo y posa.
Se sienta en el escritorio.
Lee un libro, arranca una página.
Encuentra una pipa, se saca selfies de distintos ángulos.
Prescribe y conversa con un paciente imaginario.
Se cruza de piernas por encima del escritorio.
(Suena el timbre. Se asusta. Piensa que hacer. Se acerca a la puerta lentamente dubitativo, escucha y se vuelve. Suena nuevamente el timbre, abre y atiende).
Fernandez ¡Buenas tardes señorita!.
Sra. Alina Buenas tardes, ¿el doctor Gonzalez, verdad?
Fernandez (Duda) Eh….. sssí señorita, pase, ¿primera vez no?
Sra. Alina Así es doctor.
Fernandez Pase, tome asiento que le voy a llenar la ficha de entrada yo, porque mi secretaria está ausente hoy, no es por la regla eh, está engripada… ¿Apellido?
Sra. Alina Fernandez
Fernandez ¡No, Fernandez, no puede ser! ¿Usted tampoco sabe quién es?
Sra. Alina ¡No entiendo!
Fernandez (Asiente con la cabeza) Sí, sí, puede ser Fernandez… ¿Nombre?
Sra. Alina Alina.
Fernandez ¿Estado civil?
Sra. Alina Casada, (con énfasis) y si pudiera, ¡separada!
Fernandez ¿Sexo?
Sra. Alina (Risueña) ¡Ay Dr.! ¡Femenino!
Fernandez ¡No! ¿cada cuánto?
Sra. Alina (Asombrada) N-n-no sé… no lo anoto Dr., no llevo un registro cada vez que lo hago… ¡pero qué pregunta!.
Fernandez Bueno, obviémosla. (Señalando el diván) ¡Sáquese la ropa y acuéstese!
Sra. Alina ¿Cómo dijo, doctor?.
Fernandez Eh, que se acueste, que se acueste. (Se acuesta)
Sra. Alina (Mira a su alrededor). Pero doctor, ¿esto es una sala de espera?, ¿usted atiende aquí?
Fernandez Ah… siií… a todos los pacientes les llama la atención. En realidad es un consultorio, excelentemente ambientado como sala de espera, realizado por un arquitecto que diseña solamente los consultorios de los grandes terapeutas de Europa. Bueno, le voy a explicar a grandes rasgos, como es mi estilo de terapia. Yo soy terapeuta e iriólogo.
Sra. Alina ¿Iriólogo?, ¿y para que utiliza esa especialidad en la terapia ?
Fernandez Le explico. Yo primero le miro los ojos, observo detenidamente que me dicen. (Se acerca). Hablando de ojos (dulce) ¡qué bonitos son!
Sra. Alina (Sorprendida) ¡Gracias!
Fernandez (Acercándose, moviendo la cabeza) ¡Y esos labios, por favor, que sensuales!, (amaga darle un beso) (Tose, se retira) Eh… como le decía, observo detenidamente y si sus ojos me dicen que está todo bien, que su cuerpo está sano, yo ya me quedo tranquilo, lo descarto y me ocupo solamente de su cabeza.
Sra. Alina ¡Una terapia muy particular usa usted, doctor!
Fernandez Si, muy particular, pero muy efectiva. Otra particularidad de mi tratamiento, es que luego de una minuciosa investigación, si es necesario y beneficioso para el paciente, es la inclusión de sexo como parte de la terapia.
Sra. Alina ¡Es la primera vez que escucho algo así doctor!
Fernandez Lo mío es innovador dentro de la psiquiatría, solo unos pocos terapeutas reconocidos a nivel mundial lo estamos aplicando, con excelentes resultados para la paciente…… y para el psiquiatra.
Sra. Alina ¿Para el psiquiatra?
Fernandez Así es señora, porque no olvide que no hay nada que haga más feliz a un terapeuta, que ver contenta a su paciente.
Sra. Alina Bueno… no sé… veremos… ¡estoy desconcertada!, me toma de sorpresa la propuesta.
Fernandez Quédese tranquila, que la va a pasar bien, eh… me refiero, que va a estar bien.
Sra. Alina ¡Espero!
Fernandez Bueno, señora Fernandez, por hoy hemos terminado, mi primera sesión suele ser cortita… eh… de presentación.
Sra. Alina ¿Qué le debo, doctor?
Fernandez (No alcanza a abonarle, (se toma la cabeza, se recuesta).
Sra. Alina ¿Qué le pasa Dr., se siente mal?
Fernandez Estoy saturado, sin fuerzas, ¡mi mente ya no da más! Hoy atendí 14 pacientes. La mayoría con problemas muy serios y el resto, (gesto negación con la cabeza, y los brazos), ¡locos de la guerra! ¿A Ud. no le incomoda si me ausento a mi oficina unos minutos?, necesito hacer un poco de meditación.
Sra. Alina Tranquilo Dr. no tengo ningún apuro, hágalo tranquilo.
Fernandez (Se va a su oficina)
Sra. Alina (Monologa) ¡Pobre hombre!, no quisiera estar en su lugar, ¡debe ser agotador estar todo el santo día recepcionando los dramas de los demás!, y eso que todavía no escuchó el mío. Y hay que tener ganas de hacer tanto sacrificio, tantos años estudiando para terminar una carrera como la de este hombre, instalar un consultorio, ponerse a trabajar, atender catorce pacientes en un día… y después, no servir para nada.
                                                          FIN