Por qué los actores nos hacen vibrar
EDITADO POR:
EATP-ONISS
Cuando vemos
un espectáculo, nuestro cerebro y cuerpo reaccionan de una manera particular.
Incluso simulamos los movimientos que vemos en escena.
Los
científicos investigan mediante mediciones fisiológicas y técnicas de
neuroimagen qué sucede en nuestro cerebro cuando vemos teatro o cine.
Según se ha hallado, se activan áreas
cerebrales relacionadas con la empatía y la comprensión de las metáforas. Las
neuronas espejo desempeñan un papel primordial en este proceso.
La «resonancia fisiológica» que surge en
el espectador en consonancia con las intenciones del personaje que interpreta
el actor resulta más intensa si asiste a un espectáculo en directo que si ve
una escenificación filmada.
«¡Con
el descubrimiento de las neuronas espejo, los neurocientíficos empiezan a
comprender lo que el teatro sabe desde siempre!» Esta cita del director Peter
Brook inicia el libro Las neuronas espejo: Los mecanismos de la empatía
emocional, publicado en 2006. Sus autores, el filósofo Corrado Sinigaglia,
de la Universidad de Milán, y el neurocientífico Giacomo Rizzolatti, de la
Universidad de Parma, describían estas asombrosas neuronas que se activan
cuando efectuamos una acción, pero también cuando vemos a alguien llevarla a
cabo.
El descubrimiento de las neuronas
especulares, hace algo más de 20 años, tuvo una repercusión considerable entre
los científicos, puesto que abría múltiples interrogantes. También inspiró
numerosas investigaciones: ¿han contribuido estas células cerebrales a la
aparición del lenguaje? ¿Se hallan implicadas en enfermedades como la
esquizofrenia y el autismo? ¿Pueden ayudar a restaurar funciones motrices en
las personas con neuropatía? Y un largo etcétera.
Estas neuronas también han suscitado
interés en el mundo del espectáculo; y no por casualidad. «Lo que el teatro
sabe desde siempre», según Brook, es que cada acción que se desarrolla en la
escena desencadena una resonancia física en el espectador. A partir del estudio
del cerebro y del cuerpo de personas que presencian una representación teatral
o de danza, los neurocientíficos han descubierto que esta resonancia se origina
en las neuronas espejo, aunque también en otros mecanismos cerebrales. Se
comienza a comprender por qué nos conmueven estos espectáculos.
Cuando la escena hipnotiza
En 2010, Marie-Noëlle Metz-Lutz, del
Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia, y otros
científicos llevaron a cabo un estudio pionero en el que también colaboró el
Teatro Nacional de Estrasburgo. Los participantes, provistos de unas gafas
especiales, visionaban la filmación de una obra de teatro mientras yacían en un
escáner de resonancia magnética funcional (RMf). Hallaron que se activaban
ciertas áreas cerebrales, en particular las asociadas a la empatía y a la
teoría de la mente (capacidad de ponerse en el lugar del otro), así como
regiones relacionadas con la comprensión de metáforas. Estos resultados
revelaban que los espectadores se imaginan en el lugar de los personajes, de
forma que comparten sus emociones y pensamientos.
ESCUELA DE ACTUACION Y PEDAGOGIA
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