lunes, 9 de marzo de 2020

GUION DE TEATRO MES DE MARZO 2020-TEATRO Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD


GUION DE TEATRO: LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ

La camisa del hombre feliz es una adaptación teatral del cuento del mismo título, escrito por León Tolstói. El tema, obvio por su título, es la eterna y humana búsqueda de la felicidad. Y es que, como dice uno de los personajes de la obra, la felicidad aparece donde menos esperamos encontrarla.

Autor: José Luis García
(Las cortinas del teatro están cerradas, quedando oculto el escenario).
(Entran los dos Presentadores, uno es alto y delgado, y el otro bajo y regordete).
PRESENTADOR 1.-
Estamos en los tiempos de Carlota Castaña.
PRESENTADOR 2.-
En el País de los Alcornoques Felices.
P1.-
Donde reina Antipasto I, llamado el Grande.
P2.-
Es el más grande porque es el hombre más gordo del reino.
P1.-
Pero se ha puesto enfermo; malo, malísimo. Y el Consejero ha convocado a los mejores doctores del reino.
P1.-
Nosotros nos vamos, para no molestar a su majestad Antipasto I.
AMBOS.-
-¡El Grande!
(Salen ambos).
(Se abren las cortinas. En una cama, y tumbado en ella, está Antipasto I. Entran dos Doctores y el Consejero).
DOCTOR 1.-
No hay remedio a su mal.
DOCTOR 2.-
No ha servido nada de lo que hemos probado.
D1.-
El Rey se muere.
CONSEJERO.-
-¿Pero qué decís?
D2.-
Que la palma, que la casca; que se va a criar malvas.
REY.-
(Desde su cama, como en un sueño).
Nunca me han gustado las malvas.
D1.-
Nos vamos para no molestar.
D2.-
A su majestad, Antipasto I.
PRESENTADORES.-
(Que asoman por un extremo).
-¡El Grande!
(Salen los Presentadores y los Doctores).
CONSEJERO.-
Esto es un desastre.
(Entran los dos Presentadores).
P1.-
-¿Sabe usted que habla solo?
CONSEJERO.-
Es normal. El rey está peor cada día y ningún doctor haya solución.
P2.-
Anímese, que acaba de llegar un médico chino que todo lo sabe.
(Entra el Médico Chino y se dirige hacia el Consejero).
CHINO.-
(Trae consigo una gran aguja, con la que pincha al Consejero, que grita).
Este hombre está nervioso.
P1.-
(Que señala al Rey).
El enfermo es ese otro.
CHINO.-
Vaya… Pero ese tiene muy mala cara.
(Se acerca hasta la cama).
P2.-
Tengo la sensación de que esto no lo arregla ni el médico chino.
CHINO.-
(Pincha con la aguja en la cabeza del Rey, que no se queja).
Su mal no está en la cabeza. Tiene cabeza de madera.
P1.-
Como Pinocho.
CHINO.-
(Que pincha al Rey a la altura del corazón, y tampoco se queja).
Del corazón no es. Tiene corazón de corcho.
P2.-
Como mi abuelo.
CHINO.-
(Pincha al rey, y el enfermo grita como loco).
Su mal está en el estómago. Mucho ha comido y poco ha trabajado.
CONSEJERO.-
-¿Hay remedio?
CHINO.-
Que lo aten a un arado y que durante tres días tire de él, de sol a sol.
CONSEJERO.-
Eso es imposible. Él es el rey, Antipasto I.
PRESENTADORES.-
(Al mismo tiempo).
-¡El Grande!
CHINO.-
Entonces, debe seguir una dieta estricta, a base de verdura y algas de la China.
CONSEJERO.-
Eso también es imposible. Como rey, siempre debe ser “El Grande”
.
CHINO.-
-¡Uhm!
(Vuelve a pinchar al Rey y su majestad vuelve a gritar).
Grita como cochino.
CONSEJERO.-
Muy limpio no ha sido nunca.
CHINO.-
-¡Uhm! Hay una solución. Debe llevar durante tres días la camisa de un hombre feliz. Sólo así sanará.
P1.-
-¿Un hombre feliz?
CONSEJERO.-
-¿Y dónde encontrarlo?
CHINO.-
-¿No es este el país de los Alcornoques Felices?
CONSEJERO.-
Eso es. Los alcornoques son felices, pero no sus habitantes.
P2.-
Es que el rey se ha comido la riqueza y la felicidad del país.
CHINO.-
No encuentro otra solución.
P1.-
Buscaremos al hombre feliz.
P2.-
Y lo traeremos, aunque no quiera.
(Salen ambos).
CHINO.-
Vaya… Antipasto I el Gordo.
CONSEJERO.-
El Grande, -¡es el Rey!
CHINO.-
Si no aparece esa camisa, lo será por poco tiempo.
P1.-
(Que entra).
Lo hemos encontrado.
CHINO.-
-¿Al hombre feliz?
CONSEJERO.-
-¿Dónde lo habéis encontrado?
(Entran el Presentador 2 y el Hombre Feliz, que viene cubierto con una manta).
FELIZ.-
Vivo en una cueva.
CONSEJERO.-
-¿Cómo puedes ser feliz si vives en una cueva?
FELIZ.-
Porque no deseo otra ni temo perder en la que vivo.
CONSEJERO.-
-¿Pero dónde encuentras tu felicidad?
FELIZ.-
Dentro de mí mismo.
CONSEJERO.-
-¡Venga esa camisa!
P1.-
Hay un ligero problema.
(Quita la manta que cubre al Hombre Feliz y vemos que éste no tiene camisa).
CONSEJERO.-
-¡Válgame el cielo!
(Durante un instante, todos miran al hombre sin camisa).
CHINO.-
Veo una solución…
CONSEJERO.-
-¡Habla!
CHINO.-
El Hombre Feliz puede ser el nuevo rey del País de los Alcornoques Felices. -¿Qué mejor rey que aquel que ha encontrado la felicidad dentro de sí mismo?
CONSEJERO.-
-¿Y Antipasto?
CHINO.-
Dejará de ser rey, y en lugar de grande, será gordo y entonces podrá hacer dieta.
P2.-
Ganamos todos.
FELIZ.-
Pero yo no deseo ser rey.
P1.-
-¿Ni siquiera para hacer feliz a un pueblo infeliz?
FELIZ.-
En tal caso, sí quiero.
CONSEJERO.-
Debo preparar la coronación.
(Sale acompañado del Hombre Feliz).
CHINO.-
Y yo la dieta de Antipasto.
(Sale).
P1.-
Y así acaba este cuento sobre la felicidad.
P2.-
Y es que la felicidad aparece donde menos esperamos encontrarla.
(Salen ambos. Se cierran las cortinas).
FIN


TEATRO Y NEURONAS ESPEJO I


Neuronas espejo, teatro y cine
Neurociencias por EAPT.ONISS

Comparte
El trabajo del actor consiste en interpretar la realidad de un personaje como si fuera propia. Este ejercicio conlleva someter a análisis todos aquellos aspectos propios de las personas en su día a día: la forma de caminar, de sentarse, la manera de desperezarse, etc., además del conflicto que se le presenta
.Para crear todos estos aspectos, el actor se implica no solo en recitar y entender el texto cognitivamente, sino a nivel corporal. Ya que el actor es el maestro de la acción, así como el bailarín lo es del movimiento, para crear dicha acción es necesaria la utilización expresa del cuerpo, una apertura a cambios tanto en la conducta verbal como no verbal.O 
El investigador Gabriele Sofía, de la Università Grenoble Alpes, basado en la teoría especular de Giacomo Rizzolatti (1996), que sugiere la existencia de unas neuronas llamadas especulares o espejo, que se activan en las personas cuando percibe la acción de otro ser humano y comprende su intención, relaciona al intérprete y al espectador de forma que en el primero se activan dichas neuronas cuando reconoce la acción y la intención del actor en escena, de modo que para que ello ocurra, éstas tienen que ser reales (Sofía, 2010).
Con la teoría de las neuronas espejo, se abrieron nuevos horizontes a la explicación del aprendizaje vicario o por imitación y a la empatía emocional. Según esta teoría, en el momento en que reconocemos emociones en otra persona, se activarían las neuronas espejo, debido a que nosotros, por ser de la misma especie, tenemos la posibilidad de experimentarlas, y de algún modo, cuando la observamos, la experimentamos, de forma que entran en juego las emociones sociales y los estados del “como si” del famoso neurólogo Antonio Damasio.
Para llegar a ser acciones reales, de forma que desemboquen emociones reales y el espectador reaccione ante la obra, o en términos neurocientíficos, se activen sus neuronas espejo, el actor investiga con su cuerpo, agudiza la memoria sensorial lo máximo posible, utilizando experiencias pasadas o bien imaginando experiencias análogas a las vividas para ponerlas a favor del personaje, de forma que este pueda reaccionar a determinados olores y sonidos entre otros estímulos de forma orgánica y poco a poco, vaya adquiriendo mayor realidad.
Como dice Sergéi Eisenstein: El movimiento escénico sólo alcanzará su expresividad máxima (capacidad de impresionar) si el
ejecutor, en vez de imitar con precisión el resultado de los procesos motores (de la pierna, de la mueca, del gesto), realiza un trabajo motor que sea orgánicamente correcto, cuyo resultado será, espontáneamente, un diseño expresivo (Eisenstein, 2001).
Concluyendo, el oficio del actor no es otro que el de ampliar un registro psicofísico más allá del propio, para crear una parcela de realidad en la que poder participar desde otro punto de vista, el del personaje. Es el camino para que la historia que sea recibida por el público o, en términos neurocientíficos, para que sus neuronas espejo se activen, ya que el fin último del público es experimentar reacciones cuando asiste a una obra.
Referencias del estudio original:
Sofía, Gabriele. Las culturas teatrales en el cambio de siglo: El encuentro con la neurociencia. Fabrikart nº8, Bilbao, pp 226 – 237.
Bauçà Amengual, María. La acción en el método de las acciones físicas de Constantin Stanislavski desde la perspectiva de las neurociencias. Universidad Internacional de La Rioja. 2015.




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D.S.125-EF-99-MINISTERIO DE EDUCACION LIMA-PERU-WHATSSAP: 933355882


TEATRO Y NEURONAS ESPEJO II


Por qué los ­actores nos ­hacen ­vibrar
EDITADO POR: EATP-ONISS
Cuando vemos un espectáculo, nuestro cerebro y cuerpo reaccionan de una manera particular. Incluso simulamos los movimientos que vemos en escena.

Los científicos investigan mediante mediciones ­fisiológicas y técnicas de neuroimagen qué sucede en nuestro cerebro cuando vemos teatro o cine.
Según se ha hallado, se activan áreas cerebrales relacionadas con la empatía y la comprensión de las metáforas. Las neuronas espejo desempeñan un papel primordial en este proceso.
La «resonancia fisiológica» que surge en el espectador en consonancia con las intenciones del personaje que interpreta el actor resulta más intensa si asiste a un espectáculo en directo que si ve una escenificación filmada.
«¡Con el descubrimiento de las neuronas espejo, los neurocientíficos empiezan a comprender lo que el teatro sabe desde siempre!» Esta cita del director Peter Brook inicia el libro Las neuronas espejo: Los mecanismos de la empatía emocional, publicado en 2006. Sus autores, el filósofo Corrado Sinigaglia, de la Universidad de Milán, y el neurocientífico Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma, describían estas asombrosas neuronas que se activan cuando efectuamos una acción, pero también cuando vemos a alguien llevarla a cabo.



El descubrimiento de las neuronas especulares, hace algo más de 20 años, tuvo una repercusión considerable entre los científicos, puesto que abría múltiples interrogantes. También inspiró numerosas investigaciones: ¿han contribuido estas células cerebrales a la aparición del lenguaje? ¿Se hallan implicadas en enfermedades como la esquizofrenia y el autismo? ¿Pueden ayudar a restaurar funciones motrices en las personas con neuropatía? Y un largo etcétera.
Estas neuronas también han suscitado interés en el mundo del espectáculo; y no por casualidad. «Lo que el teatro sabe desde siempre», según Brook, es que cada acción que se desarrolla en la escena desencadena una resonancia física en el espectador. A partir del estudio del cerebro y del cuerpo de personas que presencian una representación teatral o de danza, los neurocientíficos han descubierto que esta resonancia se origina en las neuronas espejo, aunque también en otros mecanismos cerebrales. Se comienza a comprender por qué nos conmueven estos espectáculos.
Cuando la escena hipnotiza
En 2010, Marie-Noëlle Metz-Lutz, del Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia, y otros científicos llevaron a cabo un estudio pionero en el que también colaboró el Teatro Nacional de Estrasburgo. Los participantes, provistos de unas gafas especiales, visionaban la filmación de una obra de teatro mientras yacían en un escáner de resonancia magnética funcional (RMf). Hallaron que se activaban ciertas áreas cerebrales, en particular las asociadas a la empatía y a la teoría de la mente (capacidad de ponerse en el lugar del otro), así como regiones relacionadas con la comprensión de metáforas. Estos resultados revelaban que los espectadores se imaginan en el lugar de los personajes, de forma que comparten sus emociones y pensamientos.
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TEATRO Y NEURONAS ESPEJO III


TEATRO: NEURONAS ESPEJO
EDITADO POR: EAPT-ONISS
“Hay un arte fabuloso relacionado con el teatro: a los seres humanos se les da muy bien. ¡A los monos no! Esto nos dice que nuestras neuronas espejo reflejan lo que podemos hacer, ¡no lo que no podemos hacer! Creo que si pudiéramos enseñarles a los monos a hacer teatro, con el tiempo llegarían a tener una respuesta especular ante un ser humano representando algo”, Marco Iacoboni neurocientífico.
Leamos estás dos frases en mención a las neuronas espejo: “el cerebro que actúa es un cerebro que comprende”, Giacomo  Rizzolatti neurobiólogo. “Con las neuronas espejo podemos entender a los demás y nos vinculan desde el punto de vista mental y emocional”, Marco Iacoboni.  Y ahora cambiemos las palabras neuronas espejo por teatro ¿el significado no cambiaría verdad? Además, las neuronas espejos  son fundamentales en la evolución del lenguaje, dado que permiten imitar las vocalizaciones de los demás e interpretar sus intenciones.
 Las neuronas espejo son un grupo de células que parecen estar relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e imitativos. Su misión es reflejar la actividad que estamos observando. Las neuronas espejo claves en la civilización del hombre, en palabras del neurocientífico Vilayanur Ramachandran, son unas neuronas motoras que se activan no solo cuando realizamos una acción, sino al ver a otro hacerlas.
Una neurona espejo es una célula nerviosa que se activa en dos situaciones:
1.     Al ejecutar una acción.
2.     Al observar ejecutar una acción.
Lo que nos permite estar conectados con otros, deducir lo que los demás piensan, sienten o incluso hacen. Cuando sientes, escuchas o ves algo, hay un tipo de neurona llamada neurona espejo que se activa. Por lo tanto, el hacer y ver hacer teatro, personas frente a frente (sintiendo, escuchando y viendo) en prácticas dramáticas, repercutirá a ambos lados del espejo. Dicho aprendizaje facilita la alfabetización cognitiva-emocional, muy importante para encarar desafíos en el futuro. Estas neuronas empáticas, imitan y se contagian del punto de vista del otro, lo que aignifica que podemos usar el teatro para la formación en valores (actuación moral, generosidad, empatía, resolución de conflictos, habilidades sociales, competencias, etc.).
Como dice Marco Iacoboni, las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano realmente se comunican con los centros cerebrales de las emociones, así que conectan con el sistema límbico, la actividad en este sistema está correlacionada con la cantidad de empatía. Hay estudios que demuestran que los niños que imitan u observan las expresiones faciales presentan actividad en estas áreas, y cuanto más activas son dichas regiones, más empatía tienen los niños. Por tanto, existe un vínculo muy estrecho entre la actividad en estas regiones cerebrales y la tendencia a tener empatía… Básicamente, funciona del siguiente modo: yo te veo sonreír y mis neuronas espejo lo simulan, crean una especie de imitación interna en mi cerebro de la sonrisa en tu rostro, y luego envían estas señales al sistema límbico y siento lo que tú sientes. En palabras de un poeta sonaría así: “El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país, es una escuela de sentimientos” (Federico García Lorca).
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VIDEO: TEATRO Y NEURONAS ESPEJO

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